Caso — ciudad
Alguien pide ayuda en el semáforo
Cada mañana, en el mismo semáforo, una mujer con un niño pide dinero. Tú sueles subir la ventana y mirar al frente, sintiéndote incómodo. Hoy el niño te saluda con la mano. Te quedas pensando todo el día en qué deberías hacer y en la desigualdad que ves a diario.
No depende de ti
- La desigualdad estructural
- Su historia
- Resolver el problema tú solo
Depende de ti
- Tratarla con dignidad, dando o no dando
- Informarte sobre organizaciones que ayudan
- Aportar de forma sostenida a alguna causa
La mirada estoica
Los estoicos se consideraban ciudadanos del mundo: esa mujer y ese niño son tus conciudadanos. La justicia no te obliga a resolver la pobreza, que no depende de ti, pero sí a no volver invisibles a las personas. Mirarla a los ojos y saludar al niño ya es un acto de dignidad, des o no des dinero. Si quieres hacer más, infórmate sobre organizaciones serias que trabajan con familias en situación de calle y aporta de forma constante, aunque sea poco. Así tu ayuda no depende del impulso de un semáforo. La incomodidad que sientes es buena señal: es tu sentido de justicia pidiendo acción.
Si es cierto lo que dicen los filósofos sobre el parentesco entre dios y los hombres, ¿qué otra cosa queda sino hacer como Sócrates, que a quien le preguntaba de dónde era no respondía «soy ateniense», sino «soy ciudadano del mundo»?
Para ti
¿Qué acción concreta y sostenida podrías tomar frente a una injusticia que ves a diario?
Principio: Ciudadanía del mundoVirtud: Justicia