Principios — V
Ciudadanía del mundo
kosmopolítēs — oikeíōsis
Somos parte de una sola comunidad humana. Actuar con justicia y generosidad es cuidar el todo del que formamos parte.
Cuando le preguntaban a Sócrates de dónde era, cuenta Epicteto, no respondía “soy ateniense” sino “soy ciudadano del mundo”. Los estoicos tomaron esa idea en serio: todos los seres racionales compartimos una misma ciudad, el cosmos.
Los círculos de Hierocles
El estoico Hierocles (siglo II) imaginaba la identidad como círculos concéntricos: en el centro tú; luego tu familia, tus amigos, tus vecinos, tu país, la humanidad. La práctica consiste en atraer los círculos hacia el centro: tratar al desconocido un poco más como a un vecino, y al vecino un poco más como a un familiar. Los estoicos llamaban oikeíōsis a este proceso de “hacer propio” al otro.
La abeja y la colmena
Marco Aurelio: lo que no es útil a la colmena tampoco es útil a la abeja. No existe un bien privado que dañe a los demás. La justicia no es un añadido a la vida buena: es parte de ella.
En tu día
Elige hoy a una persona “lejana” —el conductor del bus, la persona que atiende la caja— y trátala con la atención que le darías a alguien querido.
Casos donde aparece
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