Caso — ciudad
Te robaron el celular
Saliendo del metro, alguien te arrebata el celular y corre entre la gente. Todo pasa en tres segundos. No te hicieron daño físico, pero te sientes violentado, tonto por no haberlo cuidado mejor, y con rabia hacia la ciudad y hacia quien lo hizo.
No depende de ti
- Lo que hizo el ladrón
- Recuperar el celular
- La inseguridad de la ciudad
Depende de ti
- Bloquear el equipo y proteger tus cuentas
- Denunciar
- Permitirte el susto y hablarlo
- Aprender medidas de cuidado sin vivir con miedo
La mirada estoica
Lo primero: estás bien. El susto es real y merece atención; cuéntalo a alguien. Luego, lo práctico: bloquea el equipo, cambia contraseñas, denuncia. Epicteto enseñaba a decir de las cosas "las he devuelto": el celular era un objeto, un indiferente, y ahora ya no está. Culparte por no haberlo cuidado más solo añade una segunda herida. La rabia hacia la ciudad es comprensible, pero no te protege; lo que te protege es tomar medidas razonables sin vivir con miedo. Tus fotos quizá estén respaldadas; tu serenidad todavía puedes conservarla. No dejes que un ladrón se lleve también tu confianza en la gente.
Nunca digas de nada «lo he perdido», sino «lo he devuelto». ¿Ha muerto tu hijo? Ha sido devuelto. ¿Has perdido tu propiedad? También ha sido devuelta.
Para ti
¿Qué te quitaron realmente, y qué sigue siendo tuyo?
Principio: Los indiferentesVirtud: Coraje