Principios — VII
Los indiferentes
adiáphora — proēgména
Salud, dinero y reputación no son buenos ni malos en sí mismos. Importa el uso que haces de ellos.
Para los estoicos solo la virtud es buena y solo el vicio es malo. Todo lo demás es indiferente (adiáphoron): no porque no importe nada, sino porque no define si tu vida es buena.
Preferibles y rechazables
Dentro de los indiferentes hay matices. La salud, la riqueza y la buena reputación son preferibles (proēgména): es razonable buscarlas. La enfermedad, la pobreza y la mala fama son rechazables: es razonable evitarlas. Pero ninguna de ellas te hace buena o mala persona, y ninguna puede impedirte actuar con virtud.
La paradoja que libera
Si tu felicidad depende de lo que puedes perder, vivirás con miedo. Si depende de cómo actúas, nadie te la puede quitar. Epicteto lo lleva al extremo: de nada digas “lo he perdido”, sino “lo he devuelto”. Lo tenías prestado.
En tu día
Frente a un deseo fuerte (comprar, ganar, gustar), pregúntate: ¿esto es preferible o es necesario? ¿Qué estaría dispuesto a sacrificar por ello?
Casos donde aparece