Caso — familia
Comparan a tu hijo con su primo
Tu cuñada cuenta orgullosa que su hijo ganó una beca y habla tres idiomas. Alguien pregunta cómo va el tuyo en el colegio, y tú respondes con vaguedades. Tu hijo, que tiene dificultades con matemáticas pero es amable y creativo, escucha todo. En el carro de regreso le preguntas, con tono seco, por qué no estudia más.
No depende de ti
- Los logros de tu sobrino
- Lo que tu familia valore
- El ritmo de aprendizaje de tu hijo
Depende de ti
- Cómo miras a tu hijo
- Qué valores celebras en voz alta
- Reparar la conversación del carro
La mirada estoica
Tu tono en el carro no era por tu hijo; era por tu vergüenza frente a la familia. Marco Aurelio se asombraba de cuánto nos pesa la opinión de otros. Las becas y los idiomas son indiferentes preferibles; bienvenidos si llegan. La amabilidad y la creatividad de tu hijo están mucho más cerca de lo que los estoicos llamaban virtud. Tu hijo necesita saber que lo ves. Mañana puedes decirle: "Ayer te hablé mal por algo que no era tuyo. Me encanta cómo tratas a la gente; y con matemáticas te ayudo". Eso le enseñará más de carácter que cualquier comparación.
Me ha sorprendido a menudo que cada uno se ame más que a los demás y, sin embargo, dé menos valor a su propia opinión sobre sí que a la de los otros.
Para ti
¿Qué virtud de alguien cercano no estás celebrando porque no aparece en un diploma?
Principio: Los indiferentesVirtud: Sabiduría