Caso — familia
Tu suegro hace comentarios hirientes
Cada vez que visitas a la familia de tu pareja, tu suegro hace bromas sobre tu peso o sobre tu trabajo "que no da para mucho". Todos se ríen. Tu pareja dice que "él es así". Tú sonríes para no pelear, pero pasas días repasando lo que te dijo y evitas las visitas.
No depende de ti
- El carácter de tu suegro
- Que los demás se rían
- Que cambie su manera de ser
Depende de ti
- Decirle con calma que esos comentarios no te gustan
- Hablar con tu pareja sobre lo que necesitas de ella
- Decidir cuánto tiempo pasas allí
La mirada estoica
Epicteto: no te ofende quien te insulta, sino tu juicio de que eso te ofende. Esto no significa que lo que dice tu suegro esté bien; significa que su opinión sobre tu cuerpo o tu trabajo no tiene poder sobre tu valor, a menos que tú se lo des. Hay dos tareas. Una interior: dejar de repasar sus frases, porque cada repaso es una segunda herida que te haces tú. Otra exterior, que pide coraje: decirle, sin drama, "No me gustan esas bromas, prefiero que no las hagas". Y pedirle a tu pareja apoyo concreto. Si él sigue, eso habla de él. Tú habrás actuado con dignidad.
Recuerda que no te ofende quien te insulta o te golpea, sino tu juicio de que esas cosas son ofensivas. Cuando alguien te irrite, sabe que es tu propia opinión la que te ha irritado.
Para ti
¿Cuántas veces has repetido tú mentalmente lo que otro dijo una sola vez?
Principio: Libertad emocionalVirtud: Coraje