Caso — trabajo
El ascenso se lo dieron a otra persona
Durante un año te preparaste para la coordinación del área: cursos, horas extra, resultados. Hoy anunciaron que la ocupará una compañera con menos antigüedad. Todos te miran esperando tu reacción. Tú sonríes, felicitas, y por dentro sientes una mezcla de humillación y envidia que te avergüenza.
No depende de ti
- La decisión tomada
- Lo que tus compañeros piensen de ti
- Los criterios de quienes decidieron
Depende de ti
- Felicitarla con sinceridad
- Pedir retroalimentación sobre la decisión
- Revisar si ese cargo era realmente lo que querías
La mirada estoica
Marco Aurelio notaba algo curioso: nos amamos más que a nadie y, sin embargo, valoramos más la opinión ajena que la nuestra. Buena parte de la humillación que sientes viene de imaginar cómo te ven. Pero el cargo era un indiferente preferible: estaba bien desearlo, y no define lo que vales. Lo que hiciste este año —aprender, trabajar bien— sigue siendo tuyo. La envidia no es un crimen; es una señal de que algo te importaba. Úsala para preguntar, sin reproche, qué pesó en la decisión. Y trata a tu nueva coordinadora como te gustaría que te hubieran tratado a ti en su lugar. Eso sí depende de ti.
Me ha sorprendido a menudo que cada uno se ame más que a los demás y, sin embargo, dé menos valor a su propia opinión sobre sí que a la de los otros.
Para ti
¿Qué ganaste este año que no aparece en ningún organigrama?
Principio: Los indiferentesVirtud: Sabiduría