Caso — trabajo
La angustia del domingo en la noche
Cada domingo, hacia las seis de la tarde, te cae encima un peso. Piensas en la semana: la reunión del lunes, los pendientes, el jefe exigente. Arruinas la última parte del fin de semana anticipando todo lo que puede salir mal, pero sin hacer nada concreto al respecto.
No depende de ti
- Lo que ocurra realmente el lunes
- El carácter de tu jefe
- La cantidad de pendientes que llegan
Depende de ti
- Convertir la preocupación en una lista con primeros pasos
- Elegir un momento breve para prepararte y luego cerrar
- Hacer algo que disfrutes el domingo en la noche
La mirada estoica
Séneca lo dijo hace dos mil años: sufrimos más en la imaginación que en la realidad. La preocupación del domingo da vueltas sin salida. La premeditación estoica es distinta: tiene hora, tiene fin y termina en un plan. Prueba esto: el domingo a las cinco, quince minutos con papel. ¿Qué podría complicarse esta semana? ¿Qué haría yo si pasa? ¿Cuál es el primer paso del lunes? Escribe, cierra la libreta y sal a caminar o cocina algo. Si la angustia vuelve, dile: "Ya te atendí; te veo el lunes". Y observa el viernes cuántas de esas catástrofes ocurrieron de verdad.
Son más las cosas que nos asustan que las que nos oprimen; sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad.
Para ti
¿Cuántas de las cosas que temiste el domingo pasado ocurrieron realmente?
Principio: Anticipar las dificultadesVirtud: Coraje