Principios — VI
Anticipar las dificultades
praemeditatio malorum
Imaginar con calma lo que puede salir mal, no para temerlo, sino para quitarle poder y prepararte a responder bien.
Séneca escribe a Lucilio tras el incendio que arrasó la ciudad de Lyon: hay que anticipar con el pensamiento todo lo que puede ocurrir, porque lo imprevisto golpea con más fuerza. Marco Aurelio empezaba sus días diciéndose que encontraría personas ingratas e insolentes.
En el documento de partida esta práctica aparecía como sinónimo de la dicotomía del control. Son ideas distintas que se complementan: la dicotomía te dice dónde poner tu esfuerzo; la premeditación te prepara para cuando lo externo se tuerza.
No es pesimismo
La diferencia con la preocupación es la dirección: la preocupación da vueltas sin salida; la premeditación termina en un plan y en aceptación. Séneca observa que sufrimos más en la imaginación que en la realidad: mirar el miedo de frente, con tiempo, suele reducirlo a su tamaño real.
Cuidado
Si tiendes a la ansiedad, hazla breve (dos o tres minutos), concreta y siempre cerrando con “¿y qué haría yo?”. Si imaginar lo peor te atrapa, suelta la práctica y habla con alguien.
En tu día
Por la mañana: ¿qué podría complicarse hoy? ¿Qué virtud necesitaría en ese momento?
Casos donde aparece
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