Principios — I
La dicotomía del control
tà eph' hēmîn — lo que depende de nosotros
Algunas cosas dependen de ti y otras no. La serenidad empieza cuando pones tu esfuerzo solo en las primeras.
Es la primera frase del Enquiridión de Epicteto y la piedra angular de todo lo demás.
Depende de ti: tus juicios, tus intenciones, lo que eliges desear o evitar, cómo actúas. No depende de ti: tu cuerpo (en último término), el dinero, lo que otros opinan, el clima, el pasado, el resultado final de casi todo.
Lo que no es
No es resignación ni pasividad. Epicteto no dice “no hagas nada”: dice que pongas todo tu empeño en tu parte —prepararte, actuar bien, decir la verdad— y que sueltes el resultado. Un arquero estoico apunta lo mejor que puede; si una ráfaga desvía la flecha, el tiro sigue habiendo sido bueno.
Por qué alivia
Buena parte del sufrimiento viene de exigirle a lo que no controlamos que se comporte como si lo controláramos: que el jefe piense como tú, que el tráfico fluya, que la otra persona cambie. Esa exigencia es una fuente segura de frustración. Cuando la retiras, la energía vuelve a donde sí sirve.
En tu día
Cuando algo te inquiete, divide una hoja en dos columnas: depende de mí / no depende de mí. Tacha la segunda columna. Lo que queda en la primera es tu plan.
Casos donde aparece
Siguiente II. Vivir según la naturaleza